Así lo reveló el director de la Seccional de la Fiscalía General de la Nación en Risaralda, César Augusto Bolaños, quien detalló el avance de las investigaciones y qué tan graves eran los hechos que recién se descubrieron.
El hallazgo de la primera casa de pique se realizó en Dosquebradas el pasado mes de enero, donde las autoridades lograron rescatar un cadáver que estaba a punto de ser desmembrado. Recordó el funcionario, que en la vivienda capturaron a cuatro personas: tres adultos y un menor de edad.

Valentina Cortés, una de los tres adultos es la única que actualmente goza de prisión domiciliaria. El resto de los capturados son: Édison Camilo Becerra Cardona y Fabián Cárdenas Rivera, ambos de 20 años, acusados de homicidio agravado y secuestro con circunstancias de agravación.
En la escena también hallaron a un adolescente de 17 años, identificado como J.J., quien fue el primero en confesar el crimen de Ricardo Andrés Vallejo, pero hay otras cuatro personas involucradas que no han podido ser capturadas.
“Gracias a la ciudadanía, que nos alertó con una llamada, logramos actuar de inmediato. Al ingresar a la vivienda, hallamos cloro, límpido, machetes, sierra y todo listo para proceder con el crimen”, explicó el director de la Fiscalía en Risaralda.
Recientemente, las investigaciones revelaron que este no era un caso aislado. Según la Fiscalía, los capturados estarían involucrados en al menos ocho homicidios similares, de los 13 que se presentaron entre el pasado año y lo que va de 2025.

Un punto que en el que coinciden es que estas 13 víctimas fueron descuartizadas y abandonadas en distintos puntos del departamento. En algunos casos, no fueron desmembradas, pero sí empacadas en costales o maletas.
La segunda casa
El descubrimiento de la segunda casa de pique ocurrió recientemente en el barrio La Churria de Pereira, gracias a un llamado ciudadano que alertó sobre gritos provenientes de la vivienda. Sin embargo, cuando las autoridades llegaron al lugar, los cuerpos ya habían sido retirados.
Lo que encontraron en el sitio dejó en evidencia la brutalidad del grupo criminal: rastros de sangre en distintas áreas como pisos y paredes; productos químicos utilizados en las torturas y grandes cantidades de cal y cemento.
“Cuando ingresamos, vimos que estaban revocando las paredes y sellando el lugar con bultos de cemento. Gracias a nuestros equipos forenses (Bluestar), logramos identificar rastros de sangre en varias partes de la vivienda”, señaló Bolaños.
Además, la investigación determinó que las víctimas fueron sometidas a torturas con ácido y envueltas en viniplex, una modalidad que ya había sido identificada en casos previos.
El director de la Fiscalía en Risaralda reconoció que estos hallazgos confirman lo que se temía desde hace meses: la presencia de estructuras criminales que emplean métodos extremadamente violentos para ajusticiar a sus víctimas.

“Hace tres meses nos preguntaban si en Pereira y Dosquebradas había casas de pique, y teníamos que ser prudentes. Hoy podemos decir con certeza que sí las hay“, afirmó el funcionario.
A pesar de los operativos realizados, el problema persiste. “Tuvimos cerca de tres meses sin nuevos casos hasta la semana pasada, cuando fueron encontrados dos cuerpos en el sector del puente La Máquina, en la misma modalidad que ya veníamos investigando. Es claro que estos grupos criminales siguen activos”, concluyó el fiscal.
Desde la Fiscalía y la Policía Metropolitana de Pereira hicieron un llamado a la comunidad para que continúe brindando información y denunciando cualquier actividad sospechosa que pueda ayudar a desmantelar estas estructuras delictivas.